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18.4.08

Luz silenciosa de Reygadas


Stellet Licht de Reygadas casi vino como la contracara de La Rabia; de hecho, mi BAFICI parecía convertido en el Festival de “El campo y el sexo”. Stellet Licht ocurre en una comunidad menonita en el norte de México en el cual un hombre mantiene una relación extramatrimonial y su mujer está enterada por él mismo de la situación.

Si La Rabia se inicia con un cartel que dice “Todos los animales usados vivieron de acuerdo con su hábitat” y luego se pasa a la muerte de varios de ellos, Stellet Licht se detiene en cada escena a mostrar el conflicto moral. En Stellet Licht nadie puede matar una vaca o un cerdo – a pesar de que uno supone que lo hacen – porque toda acción involucra una decisión moral absolutamente fuerte y cargada.

El protagonista, el marido en cuestión, mantiene su relación extramatrimonial pero al costo de tener que levantarse todos los días y darse cuenta de que algo funciona mal en su sistema de valores y reglas. No es que esto haga algo malo en la película pero sí la carga de un clima de solemnidad que pocas veces ví excepto en alguna noche dedicada a Tarkovsky y el alcohol barato.

La elección de la comunidad menonita carga aún más las tintas sobre la densidad de la moralidad; es claro que en el mundo normal, o llamesmolo mundo occidental moderno, que un hombre tenga un affaire involucra una serie de mentiras, secretos y bipolaridad moral; en un sistema de reglas y valores tan estricto y exigente como el menonita, donde a cada momento corremos el riesgo de violar algún precepto mandado por dios a último momento, escapar al pecado se convierte en la acción de todos los días sin por eso convertirse en cotidiana.

Precisamente por la solemnidad de la película, Stellet Licht está siempre en la frontera de una gran película o de algo particularmente rídiculo y paródico, lo cual parece confirmado en la última escena de resurrección que parece no sorprender demasiado a ninguno de los asistentes al funeral del posterior resucitado; quizás porque la religión siempre esté en esa frontera del cuento de niños y de lo trascendente.

17.4.08

un poco de realismo


Cuando uno sale a la calle y ve el humo en Buenos Aires y cuando uno prende Crónica que titula "El humo avanza sobre Buenos Aires" uno no puede dejar de anticipar el momento en el cual los gobernantes mundiales confiesen que no habían previsto las consecuencias del fenómeno climático en cuestión y que ahora hay que unirse para repeler la invasión del espacio.

13.4.08

bafici I: La Rabia

Antes de que perdiera otra vez el celular y que mi fin de semana se convirtiera en la lucha por encontrar lugares que me digan en qué hora anda el mundo, se había inaugurado el Bafici 08 para mis entradas.

Accidentadísima fue mi entrada a La Rabia de Albertina Carri: primero porque me pasé con el colectivo; después porque casi me torteo con un viejo que me robó un taxi y finalmente porque me tuve que sentar excesivamente adelante.

La Rabia es, entre otras cosas, una película de terror; probablemente, una de las mejores películas de terror hechas en Argentina. En la primer escena una niña de unos siete años aparece con ojos de maldad en el medio de un sembradío; mira a la cámara y todos suponemos que algo malo va a pasar. Bueno, pasa.

Nati, la niña, además de ser capaz de mirar de esa manera tan inquietante como amenazadora, es muda y tiene la costumbre de sacarse la ropa constantemente; también dibuja los monstruos con los cuales su padre la amenaza y las distintas imágenes que quisiera comunicar de otra forma, por ejemplo, que su madre se acuesta con el vecino.

Quizás uno pueda pensar en algo ligeramente parecido al Resplandor de Kubric; allí, lo que termina siendo filmado es la mente del escritor y sus proyecciones; acá, la realidad sigue sosteniéndose de una manera cruda y brutal pero está atravesada por animaciones rápidas y ambiguas de los dibujos que toman vida, y por una serie de gritos tan guturales como primitivos que uno supone que llenan los huecos que deja el silencio de Nati.

Cuando la película se estrene comercialmente, Clarín volverá a hablar de la provocación en el cine de Carri, lo cual, a pesar del lugar común, no deja de ser verdad. Quizás lo que hace interesante a la película es que todas las escenas realmente complicadas (la muerte de un chancho, de una comadreja, ciertas situaciones que la niña ve, etc., poner en la escena de la carneada del chancho un buzo que diga Save the Pandas) no son gratuitas ni son morbosas; todas colaboran a la idea de un terror muy básico, muy freudiano y muy escondido; un terror que también está citado con una larga escena con una motosierra, con distintos planos de la luna llena en el medio de la oscuridad del campo.

Nota muy aparte: En La Rabia actúa Dalma Maradona. Y si bien ella no tiene ni una línea de diálogo, su actuación es medida y adecuada. Pero claro, cuando la gente está con alguien que se llama Maradona siente que tiene que gritar Maradó-Maradó. Es raro que Albertina haya caído en la tentación de poner en la pulpería del pueblo, de la cual viene el nombre de la película, un banderín de Boca. Es más raro porque uno supone a Dalma diciendo que si ponían el escudo de cualquier otro equipo ella no actuaba.

11.4.08

pre-bafici


Se suben dos mujeres al subte; una tiene dieciseis años y la otra cuarenta. La de dieciseis tuvo hace poco tiempo marcadores de colores; con ellos se dibujó en la mano una bandera con muchos colores como el naranja, el verde, el amarillo y el violeta; abajo de ella, escribió con una lapicera gay. la de cuarenta hasta hace poco no tenía canas pero ahora las tiene y no las disimula.
No son madre e hija.
La de 40 se le acerca, le dice cosas en el oído, demasiado cercanas del lóbulo. A veces le aprieta el brazo hasta que los dedos quedan marcados en el blanco de la piel de la de 16. La de 16 la mira con indiferencia y no responde a ningún gesto.
La de 40 imagina que va a poder disfrutar de un cuerpo joven después de tanto tiempo cuando lleguen a la estación Scalabrini Ortiz; la de 16 imagina que va a poder subir fotos a su fotolog. La de 40 quiere que se la cojan. La de 16 quiere poder.

2.4.08

Irreversible


Llegar a la página 20 de un libro de Stephen King es como haber aceptado el segundo caramelo de un desconocido.



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