type='text/javascript'/> Mundo Playmobxx: febrero 2009

27.2.09

western I: santos o cagones


The Last Sunset (probablemente, a partir de ahora, tengan que bancarse muchas historias de western) es una película un tanto incompleta o quizás es que alcancé a ver sólo la última media hora; sin embargo, los elementos clásicos de la tragedia están presentes (el incesto de la ignorancia, los viejos amores, los nuevos y un pasado criminal que no puede borrarse con un mero traslado de ganado que atraviesa el sur). Lo importante es cómo se combinan para que en el mismo final de la película, un personaje quede como un hijo de puta y al mismo tiempo como un santo.
Bren' O'Malley es un criminal buscado en Texas que tuvo un amorío en el pasado con una señorita que ahora es señora – Belle Breckenridge - y que reaparece en su vida en la forma de una dama casada y con una hija de unos dieciséis añitos. Mientras O’Malley traga esto, se le aparece un sheriff de Texas y de alguna manera que desconozco, terminan viajando los cuatro a llevar ganado a Texas, el lugar donde O’ Malley y el sheriff definirán de qué lado cae la justicia.
Los viajes producen cambios y O’ Malley ignora a su ex amorío y empieza, como todo buen degenerado, a gustarle la chiquita de 16 añitos que es rubia, modosita y enamoradiza, tanto pero tanto que finalmente le confiesa su amor a O’ Malley. Se besan después de bailar. Sabemos que pródigo es el amor en el oeste.
Llegan a Texas; O’ Malley se va a casar con la chiquita – Missy - si es que sobrevive al duelo con el sheriff; pero en el medio, su ex amor – es decir, la madre de la chiquita – le caga la fiesta psicológica. ¡¡¡Missy es su hija!!!. En la cara de O’Malley se notan las alternativas: o Edipo o vos sos una mentirosa.
El valiente elige una de las dos: o se arranca los ojos o ignora a la mentirosa. Pero O’Malley es un cagón; y no sólo un cagón, sino uno de los peores. Le promete a Missy la huída, le promete el amor eterno pero no la besa; luego se enfrenta con el sheriff pero va con la pistola descargada y el sheriff, que ahora es el hombre de Belle, lo descerraja de un balazo.
O’Malley es un santo porque, ante la duda, no toca a su hija; O’Malley es un cagón porque el odio de su supuesta hija ahora va dirigido contra su madre (Belle) y contra el sheriff justiciero. O’Malley es un santo porque es masacrado por la policía. O’Malley es un cagón porque, vamos, es un duelo, cómo no va a disparar; O’Malley es un santo porque no hace nada malo; O’Malley es un cagón porque bloquea las oportunidades de hacer algo malo.
(*)pic from here

26.2.09

Cosas que volvieron de Chile



- El odio a Herbalife

- Las ganas de un día no volver a Buenos Aires para cantar un tango en alguna cubierta de barco.

- Lemebel

- Un amigo nuevo que es padre naturalmente.

- La compulsión por el comportamiento de los animales

- Pulgas

- El desconcierto por los motivos con que se rechaza una orgía.

- The Clinic

- Un PH cada vez más protagonista de la vida.

- Una débil idea para hacer un programa de tele que creo que se parece a Los Machos.

- Valparaíso.

- Un francés antisemita, un francés gigante, un tano gritón y varias prostitutas chilenas workaholic.

- Las ganas de agitar el avispero (interpretation by Nacho)



(*) Por cierto, la foto es autoría de Salgado Boza, el dedo autoría de Pailos, el muñeco autoría del Emilio, la mesa es de la familia de la novia de SB y el gusto es todo mío por haber pasado una gran tarde ahí, como si estuvieramos a punto de ser el número 449, 450 y 451 de Narrativas Hispánicas de Anagrama.

2.2.09

razones para estar solo VI


Plan nuevo. Te dormís. Ahora mismo te dormís y yo decido si me voy en diez minutos, si te quemo la casa en cuatro o si me voy mañana. Sí, apaguemos la luz. ¿Realmente querés que nos besemos?¿realmente querés que nos saquemos la ropa? Entonces, cuando la noche parece dejar de hacerse de chicle, cuando los minutos se deciden a pasar de nuevo como minutos y no como centurias, otra vez tengo que explicar a) por qué no quiero tomar antidepresivos, b) pro qué no fuimos juntos al recital.

Otro plan, otra oportunidad: Hablemos como gente grande. Yo ya no quiero estar con vos. Ella me dice que tampoco. Que ella no quiere una relación de coger nada más. Yo le digo que quiero exactamente eso, una relación de coger y de nada, nada, nada más. Ella me pregunta qué le veo de malo al sexo. Yo le digo que todo. Ella me dice que ella quiere coger, nada más que coger. Yo le digo que no, que quiero cualquier otra cosa menos coger. Ella no quiere coger nada más. Hasta que vuelven los besos y nadie quiere una relación de coger, pero de nuevo tenemos que discutir todo, de neuvo.

OK. No vamos a poder dormir. Vos no vas a parar de caerte, esas manchas no van a parar de extenderse y yo no voy a poder explicarte otra vez por que queremos cosas distintas, por que cuando vos quieras sexo, yo no voy a querer y por que cuando no quieras sexo, yo sólo voy a querer eso. Y tampoco puedo volver a explicar por qué no fui al recital y por qué no tomo esas putas pastillas que te juro, a esta altura se convirtieron en lo último que tomaría en mi puta vida. Así que me voy. Ya mismo me voy.

- Pero por qué sos tan frívolo? Es por qué no estoy maquillada?

Obvio que es por eso; por eso y por que solo quiero coger y porque solo quiero no coger y por qué.,….. Podés volver con mi zapatilla?

No, no te vas. Quiero hablar. Por qué no fuimos al recital juntos?

La beso, la abrazo, le saco la remera y cuando pasa el brazo por la manga de la remera, la zapatilla se le cae al suelo y todo funciona perfectamente.

Me voy.

- Yo no sé que tienen los hombres contra el sexo. Es algo hermoso, pero están todos tan reprimidos, tan mentales.

Abro la puerta, llamo al ascensor. No llega. El hijoderemilputa no llega y ella sí llega, sale a la puerta y cuando el ascensor llega, pone la mano en el sensor electrónico y la puerta no se puede cerrar.

-Quedate. Hablemos. No quiero que te vayas. Hablemos

- Yo sí me quiero ir. No tiene sentido esto.

Diez minutos. El ascensor es como mi casa; ya imagino el baldecito verde en el rincón – al cual nunca jamás levantaré la tabla – los calzoncillitos secándose de una soga, la tele empotrada contra el techo, sí, mamá, ahora soy exitoso.

Nuevo plan, nuevo plan!! Gritemos, elevemos la voz, hagamos que los millonarios vecinos se despierten, llamen a la policía, a los bomberos, a los narcos, a quien quieran pero llamen. Pero los millonarios construyen paredes anchas.

Basta, basta, estoy a punto de guillotinarme la cabeza con el botón del séptimo. Me voy.

- Pero por qué no me llamaste para ir al recital.

OK. Te mato. Te mato, te juro que te mato. La empujo. Rebota y vuelve a poner la mano contra el sensor. Ah, encima sólida. Más fuerza. Rebota de nuevo. OK. Otra vez; cae. Ya está, la maté, ¿la maté? La puerta se cierra y el ascensor baja. Mi amigo el portero me espera abajo con una sonrisa dibujada que significa ,,,, ah, otro más… o …. Ah, ahora subo y la liquido yo…

Me abrís?

Se acerca a la puerta y yo ya estoy en posición de largada. Tres, Dos, Uno (la puerta de la calle se abre). BANG. Por cinco cuadras no dejé de correr.

(*) pic from here