type='text/javascript'/> Mundo Playmobxx: diciembre 2006

30.12.06

Foucaultiano,rubia y neurótico

(*)
Decir que tenía el pelo blanco pero no albino no era más que una parte de la verdad de la misma forma en que decir que tenía rulos era entenderla de la nuca para abajo. Hasta dónde de abajo? No sé, la cosa es que el tipo sube ve una rubia y un pelado de anteojos, seguramente adicto a Foucault y a masturbarse en las situaciones más sórdidas de su hogar, en realidad, el hogar de sus padres en Parque Centenario (pónele que el tipo llega a la noche a la casa escucha a su hermana teniendo sexo con el novio o mejor, que tiene un hermano gay y cuando los escucha tener sexo, él se masturba en el baño, probablemente metiéndose un Axe en el medio del orto); el pelado y la rubia están ahí, callados como una pareja de novios que no se hablan, como una mina con su amigo gay después de haberse contado los últimos hombres que, claro, escasean, o callados como una posibilidad que se me escapó entre cuánto sale un papel y cuanto me dan por un papel si fuera cartonero y no cagaran a trompadas los otros cartoneros.

El foucultiano, que bien podría ser puto, o pajero, o un gay pajero, se baja, ella dice certificar el título y de qué se recibió esta mina. A veces, estoy a punto de sentarme al lado y decirle: compañero de teatro, no? Y ella así, muy Norman Briski girl, cagándome en el pasillo del sesenta y cinco, el medio ambiente natural de mis veintidos. Pero un viejo sotreta me acuesta y yo quedado ahí, mirando unos pelos que podrían ser albinos pero sin embargo parecen rubios y con un montón de rulos. Y cuando veo que estoy por bajarme y que ella sigue ahí arriba, mirá si somos vecinos y yo perfecciono “no sabía que en este barrio había chicas como vos” por “me hubiera bajado veinte cuadras atrás si vos también lo hacías”, ella se despierta, se saca los rulos de la cara y se baja.

(*) foto de acá

28.12.06

Playmobil afrancesado

Mon amour m'a baisé
Mon coeur est brisé
Mon air triste
Mon âme soeur
Mon amour a biaisé
Sa robe est froissée
Mon âme pleure sa peau lisse
Ce fut un plaisir, plaisir d'offrir

Mais j'ai mal au ventre
Et j'entends vos voix
J'étais pas de la trempe
Je faisais pas le poids

On est tous passés par là

Mon amour m'a blessé
Mon coeur est percé
Quand bien même
Je m'en sors
Mon amour m'a heurté
Mon heure a sonné
La lune peine, la mer mord
Ce fut un plaisir, plaisir d'offrir

Mais j'ai mal au ventre
Et j'entends vos voix
Les chansons, ça s'invente
Mais la vie on peut pas
Mais j'ai mal au ventre
Et j'entends vos voix
Mon passé me tourmente
De futur j'en veux pas

On est tous passés par là

Mon amour m'a baisé
Le masque est tombé
Mon amour m'a baisé
Benjamin Biolay - Mon amour m´a baisé

27.12.06

Justificaciones


Está bien. Yo sé que es de viejo puto; de hecho cuando trabajaba en la Muni había un señor de unos sesenta años, un tipo grosso, director de Personal que me regalaba cassetes de Wagner al mismo tiempo que me afirmaba que no había mejor colección de ópera en Buenos Aires que la de que había en su casa. Sin embargo, hoy me acabo de dar cuenta por qué escucho ópera cuando "trabajo"(mejor dicho, una manera pública de justificarme que, habermasianamente, sabemos que es la única forma de justificarse).


Escucho Cavalleria Rusticana y no puedo dejar de llorar asesinatos como Michael Corleone.

21.12.06

Sueños de Polvorón: la infancia difícil a los 40 años


Conociendo bien a Mariano, el manager de Willy y el tipo que mejor puede disimular haber tomado dieciséis cervezas, y conociendo a Willy por anécdotas y habiendo hablado algo con él, sabiendo dónde vivió el año pasado, etc., se me hacía difícil imaginarme cómo podía armarse un documental sobre Willy Polvorón, uno de los tipos más difíciles de catalogar en el rock nacional (hasta hablar de rock podría ser polémico). La cosa es que en cuanto me senté con Nadie en el Rojas, le dije: “macho, desperdiciamos una gran historia, se la dimos a otro.” En el fondo, muy probablemente, estabamos hablando de política pero también de Willy.

Para quienes no conozcan a Willy, pasen por su página y escuchen sus temas; difícilmente canta bien, difícilmente toca bien, difícilmente sus letras tengan algo más que una sensación que Palo Pandolfo describe de manera exacta en el documental “No sabés qué carajo le pasa”.

El documental de Gabriel Alijo - Sueños de Polvorón - está estructurado sobre la trastienda de la lucha del manager de Willy para sacar su tercer disco y para presentarlo en sociedad en un recital (el récord histórico de entradas vendidas por Willy era de 62). La cámara es casi transparente cuando van a buscar los discos y Willy se preocupa más por llevarse los de otras bandas que los suyos, cuando van al programa de la madrina artística de Willy, la negra Vernaci, cuando Willy recorre su Polvorines natal para una cadena más de la sucesión de asados y finalmente en la entrada de otro recital al cual van a volantear.

A pesar de esa transparencia, Alijo toma dos decisiones que parecen correctas y que le dan mucho ritmo a la historia. La primera de ellas es buscar un cierre de cada escena a través de lo bizarro del humor, de lo un poco ridículo de la situación. Es verdad que la historia es necesariamente graciosa o, por lo menos, graciosamente clásica; Mariano, el manager, mide algo así como 1.90 y Willy algo menos de 1.60. Pero que la escena termine con “Hay un montón de gente que compraría los discos de Willy… El problema es que no sabemos dónde están” parece transmitir algo que está en la misma historia pero que hay que desenterrar.

Ese algo tiene que ver con una dosis de ingenuidad que los protagonistas tienen y que el documental se encarga de poner en primer plano. La cámara llevando a Mariano a Obras y haciéndolo imaginar con qué tema abriría Willy; Mariano, sin esfuerzo, como si lo hubiera soñado ya mil veces, dice: La bicicleta. Willy afirmando que quiere traducir justamente “La bicicleta” al japonés porque a los japoneses les interesa mucho su música.

Esa ingenuidad tiene que ver con las aventuras de dos chicos disfrazados de 40 años que no se resisten a la caducidad del tiempo y de sus sueños, así como no quieren que pase el momento en que en el 99 Willy tocara como telonero de Los Visitantes y de León Gieco.

El Bafici 07 te tendría que esperar con las manos abiertas, Alijo.

19.12.06

La vida es una sucesión de asados, o el documental de Polvorón


¿Un documental acerca de Willy Polvorón, el artista más crípticamente lumpen del Tercer Cordón del Conurbano? ¿Para qué? Sólo para confirmar que antes que Iliana, estuvo Willy Polvorón. Hoy a las 19.30 en el Rojas, junto a Willy.

Cuatro anécdotas de Polvorón

  • Corría el mes de agosto y Willy llama a su manager. Le dice "Mariano, tenemos que preparar el asado de fin de año". Su manager le contesta "pero Willy, estamos en agosto", a lo que Willy responde "Bueno, es que hay que prepararlo con tiempo, porque viste como es la vida, viene un asado, otro asado y cuando te queres dar cuenta ya es fin de año". De esa anécdota surgió la famosa frase "la vida es una sucesión de asados".
  • Willy sostiene que "Malvinas Argentinas (cuya capital es Los Polvorines) es un municipio tan pero tan grasa que el escudo municipal debería ser una torta frita". Dice que todos los fines de año, luego de brindar con su familia se mete inmediatamente en la cama. ¿ Porque? Porque, "así como Villa General Belgrano es la capital nacional de la cerveza y Escobar es la capital nacional de la flor, Polvorines es la capital nacional de la bala perdida".
  • A principios de los 90 se encontraba Willy con su novia y amigos en el Bar El Recreo, que quedaba en la esquina de las avenidas Donato Alvarez y Rivadavia. Fue muy festejada la ocurrencia de Willy, quien al abrazar a su novia, algo
    excedida de peso y abrigada con una campera inflable le espetó "Marcela, cuando te abrazo... siento que abrazo una piñata mexicana".
  • Willy sorprende a la hora de elaborar grandes teorías. Tiene una teoría acerca de como funciona el universo. También escribió muchas páginas (en un viejo cuaderno y de atrás para adelante) acerca de como regular el sistema monetario en Latinoamérica. Pero su aporte mas sorprendente lo hizo en ocasión de la visita de un funcionario de la Comisión Nacional de Energía Atómica a un comité radical. Willy le propuso, ante la mirada sorprendida de los asistentes, su teoría acerca de como almacenar la energía atómica. Increíblemente el funcionario le contestó que estaban trabajando justamente en esa idea.

18.12.06

The Departed: por suerte nunca vas a ganar el Oscar, Marty

Me importa dos o tres carajos si Asuntos Internos es mejor, más sólida, más china que Los Infiltrados.
Los Infiltrados es una gran película. ¿Por qué?

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  • Porque cuándo se construye una historia de engaños en un ambiente cerrado – no importa que sea Boston, importa que todo parezca tener relación entre sí – se logra llegar a un clima shakespereano de tragedia. The Departed tiene toda la sangre que Shakespeare no sabía que podía hacerse volar y quedarse pegada a un celular o que podía quedarse estampada contra una pared.
  • Porque Jack Nicholson es el tipo más hijo de puta del universo, el más sanguinario, el más enfermo y por eso trabaja en dónde trabaja.
  • Porque ver una película en el cine de un shopping te despiertan ganas de que la frontera entre la realidad y ficción se haga nula y una bala traspase la pantalla y se clave en la cabeza de los que se ríen con cuatro asesinatos seguidos.
  • Porque Di Caprio es tan buen actor que empezás a transpirar cuando él transpira.
  • “Pero no importa, sigo diciendo que es un tramposo genial, que atiende a todas las obras sociales: a los que buscan aventura pochoclera, a los amantes formales del arte cinematográfico sin más, a los moralistas de uno y otro bando, (porque es capaz de ser ambiguo hasta ese punto), a los lectores del absurdo y del barroco, etc.” (ER, un fanático cauto)
  • Porque lo desmesurado de la historia tiene dos fines: uno, que crees anticuerpos y puedas ver el resto. Dos, para que lo importante no sea que es una película violenta, una película de un asesino serial – o una organización de asesinos seriales, para mejor decirlo - , sino que sea el eterno recurso shakespereano de el teatro dentro del teatro. Y chorrea sangre en esas intersecciones.

    Además, no puedo diferenciar los personajes en las películas chinas, coreanas, japonesas, etc. etc.

12.12.06

La lengua del malón: ¿adónde te llevan las contradicciones?

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Como cuenta el propio Saccomano, La lengua del Malón solo cobró sentido cuando apareció el Profesor Gómez queriendo contar la historia de una pareja de lesbianas y de la novela de una de ellas dentro de una caja más amplia, la que le proporciona la reflexión del propio Gómez acerca de la situación política previa a la caída peronista del 55 y la relación con cierta cultura “culta”.

El problema con la idea y la técnica de las cajas dentro de las cajas no es ella misma, sino cómo se da la relación entre una caja y otra caja porque la metáfora de la caja es mala. Una caja puede recibir cualquier tipo de contenido; sin embargo, para que una novela sea estructurada en esa forma, la caja contenedora tiene que tener una cierta continuidad de ritmo y flujo con el recipiente. Ahí es dónde probablemente, la Lengua del Malón suene, al menos, un poco forzada.

La caja mayor, la del Profesor Gómez, es la que tiene más pretensiones y la que intenta erigirse como la novela “académica” en varios puntos: por un lado, Gómez es un “cabecita”, es peronista pero es profesor de literatura, traductor de Stevenson y homosexual. Claro, el tema acá es el pero.

En principio, lo que quiere hacer Saccomano con esta figura es mostrar la contradicción de la manera más clara; ¿qué se gana con una contradicción? Depende: la diferencia entre la lógica formal y la dialéctica marxista es que en la primera de una contradicción se deduce cualquier cosa (y esto, en principio, no es bueno porque termina convirtiendo a aquello que se deduce en una obviedad), mientras que para los segundos, de una contradicción se genera una nueva figura dialéctica (en breve, se deduce la revolución).

Es claro que al autor le sirve más pensar en esta segunda forma de contradicción: porque, en definitiva, es la que le permite construir la identidad de su literatura y la de Gómez como oposición a la literatura “culta” de Borges y de Ocampo, es la que le permite armar su “otro” a eso (no hay otredad sin otro frente al cual ser otro). Gómez vive sus contradicciones como internas, como existenciales: deja artículos para que se publiquen en Sur, decisión que lo deja en un sentido de culpa exacerbado, propio del que quiere dejar de ser otro. Esa misma relación de contradicción es la que legitima la lectura de toda la literatura argentina dominada por Borges como regulada por la dicotomía entre civilización o barbarie.

Si Civilización y Barbarie es una contradicción, civilización o barbarie es una tautología y las tautologías no tienen contenido informativo. Está bien, hay que tensar la interpretación pero sí es verdad que en tanto Gómez ve la necesidad de elegir entre civilización o barbarie, la novela se hace pesada, académica y, principalmente, sin mucho más que un discurso que mucho tiene que ver más con un resentimiento y una bronca que con otra cosa.

El Profesor Gómez, por ejemplo – y acá está el nervio del problema -, no tiene historia previa a la que cuenta. Es claro porque no la tiene: porque Gómez es una construcción teórica de contradicciones que a veces se hace un poco demasiado obvia. Sin embargo, Saccomano parece perder una buena oportunidad ahí. En vez de establecer la contradicción como un hecho, podría haber contado cómo se arriba a esa contradicción: quiero decir: al menos a primera vista, parece interesante cómo llega un “cabecita negra” a convertirse en traductor de Stevenson. Por el contrario, lo que hace es mostrar la consciencia de Gómez de esa contradicción, lo cual era claro, aún cuando el no fuera consciente.

Lo más raro es que todo esto es el principio del libro y el final. Reconozco que estuve a punto de dejarlo en el estante de los libros que nunca terminaré de leer. Sin embargo, un día me olvidé de poner otro libro en la mochila y dado que lo seguía teniendo ahí, lo seguí leyendo. Menos mal.

La caja contenida es tremendamente más interesante que la contenedora; y la diferencia, si se quiere y esto es lo que más interesante parece, no tiene que ver con que ésta otra parte no sea parte de una novela académica. Muy por el contrario. El profesor Gómez, el hombre de la contradicción que casi no puede accionar durante toda la novela, el hombre que carece de un pasado contado – salvo su “despertar” sexual -, cobra sentido dramático en La Lengua del Malón al convertirse en el testigo mudo durante treinta años de una historia de amor de lesbianas en plena decadencia peronista.

Lia y Delia envueltas en un amor que no se nombra, que se prohibe desde todos los círculos, los oficiales y los no oficiales. Claro, cada una de ellas tiene, además, sus contradicciones internas: Delia está casada con un marino que está complotando en contra del gobierno; Lia trabaja en La Nación. Sin embargo, estas contradicciones dicen y generan mucho más que las anteriores: Delia escribe una novela que, leída bajo los ojos tremendamente atentos y punzantes del Gómez teórico comprometido y no del teórico en abstracto, es una reescritura violenta y antágonica de La Cautiva, entendida como uno de los mitos literarios fundacionales.

Lo que decía antes de la relación entre las contradicciones y la falta de pasado del Profesor Gómez se ve claramente en la historia de Delia: Delia sí tiene un pasado familiar que tiene sentido y que explica, al menos en parte, la elección del tema de la novela. La madre de Delia ha sido abandonada por los indios en uno de sus ataques anuales y ha sido criada por los patrones de la estancia, por diversas institutrices de Inglaterra, ha viajado por Europa y, sin embargo, en algún lado sigue conservando un cierto espíritu de rebeldía y anarquía – no encuentro palabras mejores pero no son exactamente esas – que se trasladan a su hija que casada con un marino no puede terminar de aceptar el papel de madre, de esposa sumisa y de futura Pando.

Mientras la relación de Lia y Delia se hace más sórdida, más sexual, más paranoicamente perseguida y negada por las mismas protagonistas, la novela de Delia se convierte en una especie de analogía clara de una novela maldita que rompe todos los canones del mito fundacional. Pichimán, el indio que roba a la protagonista de ella, quiere violarla pero finalmente termina siendo “sometido” a una sesión de sexo oral por Delia, para luego convertirse en casi un esclavo sexual de D, la protagonista. D de cautiva a reina sexual con séquito de indias celosas.

La construcción de Saccomano de la novela de Delia, La Lengua del Malón, siempre parece más vertiginosa y vehemente que su intento académico abstracto. Quizás la causa sea lo que siempre ocurre en las novelas académicas. Sin algo concreto sobre lo cual teorizar, la teoría se hace yerma, árida y con rasgos potencialmente metafísicos (en el mal sentido de lo metafísico). Quizás los objetivos de las cajas sean distintos: mietnras que en la caja Gómez, la teoría es “la literatura es necesariamente política”, en la caja Delia/Lia la teoría es: “
la literatura es más que el género literario”. Y me gusta más, mucho más, esta última.

10.12.06

Dos días casi enteros

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- ¿Desde qué hora estás fumando?

Eran las dos de la tarde, visité a mi dealer más querido, discutimos la actualidad de la ficción televisiva, me quiso convencer de una teoría política ambiental basada en la responsabilidad individual en el mantenimiento de la Tierra. No, no, republicanos todos, republicanos todos. No me importa nada Gualeguaychú. Quiero ir a Uruguay. Eso pasó después, en casa de Dragón del Mar y Luciana, en la sesión donde la miniserie acaba de arrancar: igual, ya lo dije, tenemos que armar un papel para Dolores Fonzi. Las fotos de pLayboy son como las de un churrasco abierto a la mitad. No sé, no importa. La quiero.

La vecina del segundo piso de Dragón me gustó. Subimos los tres en el ascensor, ella con un perro yo sin un perro. Justo cuando iba a acariciar el perro y ver si ella acercaba su mano a la mía, o cuando pensé en el comentario de “de qué raza es?”, una herida abierta, sanguinolenta y carnosa empezó a influir todas mis percepciones e ideas; me dí cuenta que tenía ganas de meter el dedo en ese pedazo de carne, que el perro me mordiera y que se fuera todo a la mierda en un ascensor pequeño. Como táctica de seducción, bastante mala.

En el Coto, Dragón del Mar casi me agarra la mano. El contingente de exnovias iba llegando a lo que era mi fiesta. Apostadas estratégicamente en puntos clave, conformando un panóptico, sentí que debía volver a la táctica de considerarlo todo irreal. Cuando llegó Pailos, con el contingente de filósofos de Academia Antiacademia, la cosa se armó. Se armó porque empezó a mezclarse todo, y de repente volvimos a estar el viernes en Tamariscos, en la terraza donde las pantallas caían como si fueran banderas de Deportivo Morón.

Pailos le preguntaba a Incardona: ¿es todo verdad? Incardona decía sí, claro, todo es verdad. La irrealidad es el sentimiento de Bolaño, de Lynch y de Dick. La irrealidad es que dos filosofos academicistas coman carbonadas y tamales con 30 grados en un lugar no academicista. Moret es Moret, Molina se toma bastante a bien que le diga que es un neurótico; se lo camuflo un poco con Seinfeld, pero es clara la inferencia. Sí, está bien, se pone nervioso con los elogios pero justo por eso me cae aún mejor. Mavrakis habla de merluzas menemistas y de guasas; como siempre, me hace reír incluso en persona. La obsesión Lost es colectiva.

Le explico a Pailos las ventajas de ser guionistas de tele. La vamos a conocer a Dolores Fonzi: ¿ahora sos guionista?, me va a preguntar mi vieja un día. El día que le diga sí, voy a ser feliz.

¿Desde que hora estás fumando?

La fiesta se queda por primera vez sin cerveza: hay un tenue desconcierto pero como el mío es mayor al de todos, prácticamente no me doy cuenta. Me gusta otra de las habitantes de la nube de realidad en que se ha convertido mi fiesta. No, no es el travesti del cual conocemos el nombre de documento. Mide dos metros fácil y me cagaría a trompadas. Me gusta otra. Alguien me pregunta: y quién es la afortunada de la noche?

Pónele que nadie. A las cinco de la mañana me proponen ir a otra fiesta. Es buenísima la historia de ir a una fiesta después de que termine la tuya. Es buenísima porque es genuinamente playmobilística. Parece que tuvieron una experiencia Dick en la otra fiesta. Alguien entró a un bar que no era un bar y no salió nunca más. Estamos empezando a buscar los mails de Andrómeda.

El sillón de mi casa me espera, el último de los Beatles me espera y sí, mientras los dedos se queman con la tuca, he pasado dos días casi enteros en la irrealidad.

7.12.06

Homenaje póstumo

La comunidad académica tiene otros problemas además de que la UBA no va a tener nunca más un rector.

La comunidad académica, específicamente, la situada en Puan 480, tiene el grave problema de la falta de luz; no en el sentido de la iluminación mental, sino en el otro, en la más básica.

Ha muerto Guerra.
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Ustedes se preguntarán ¿quién carajo es Guerra? Bueno, Guerra era el electricista de Filosofía y Letras; ¿Puan tenía electricista? En realidad, lo tenía a Guerra. ¿Cómo llegó a ocupar tal cargo? No se sabe muy bien; muy probablemente, decíamos entre el chorizo y la quinta birra, llegó un día, vio luz y entró, y cuando alguien le preguntó algo él dijo soy el electricista.

Guerra vivía en el segundo piso; en el cuarto tenía su taller. Ajeno al formalismo ruso, a la discusión entre comunitaristas y universalistas, a la definición de hombre y a la cuestión de si educación formal o educación informal, Guerra cumplió su tarea hidalgamente; o no. En realidad, no lo sabemos porque nos enteramos que había un electricista justo cuando se viene a morir.

¿Cómo se produce el deceso? ¿Hay posibilidades de una trama macabra, un ajuste de cuentas en el gremio no docente, una orgía sexual que termina en la asfixia de Guerra? ¿Estaba entreverado en el juego de la olla? ¿Quiénes eran los enemigos de Guerra?¿El plomero?¿El que vende panes en el primer piso?¿O esto mancha a las más altas autoridades de la institución?

La justicia es comandada por los poderosos, con lo cual nunca se sabrá los reales motivos de la muerte. ¿Cómo se halló al occiso? Alguien pasó por el segundo piso, cerca del cuarto donde dormía Guerra y sintió un olor extraño, digamos para ser breves, un olor a podrido. Se violenta la puerta. Adentro yace el cuerpo de Guerra, el electricista de Filosofía y Letras.

Es deber de todo buen investigador criminalístico hacer una autopsia. Se la hace y da como resultado que Guerra muere por causas naturales, pero bueno, ya sabemos, que el ADN dice que Holgado no es la hija de Perón. La autopsia, no obstante, sostiene que Guerra llevaba muerto, por lo menos, cuatro días.

¿Cómo nadie echa de menos al electricista, cómo es que nadie lo va a buscar para pedirle que corte la luz, que la prenda? pregunta la policía y la cara de los interrogados es similar a la de todos: ¿realmente había en Puan un electricista?

Los familiares de Guerra no son convocados al entierro ni al velatorio, en principio, por el oscuro origen como electricista de Filosofía y Letras.

Ha muerto un hombre de luces. Y el mundo sigue andando.

6.12.06

Geografías


La capital de Tuvalu es Funafuti.

A los siete años sabía todas las capitales del mundo; es verdad que el comunismo todavía existía y era bastante más fácil saber Moscú que saber Moscú y veinte ciudades capitales más.

De algo así debe venir mi obsesión con las metáforas geográficas y espaciales. Mientras una novia de una semana intentaba dejarme de maneras mínimamente humanitarias, lo único que se me ocurrió fue: en definitiva, esto es física: si dos cuerpos no tienen la misma fuerza al dirigirse uno contra otro, rebotan y se alejan.

La falta de amor, la falta de objeto de amor no es lo mismo que la falta de ganas de ir al cine o la falta de ganas de comer. Es el desierto árido, con un sol que te hace delirar o querer matar un hombre como en Killing an Arab de The Cure.

A veces, también, recibe el nombre de angustia. Pero eso no me trae ninguna idea.

3.12.06