type='text/javascript'/> Mundo Playmobxx: Sueños de Polvorón: la infancia difícil a los 40 años

21.12.06

Sueños de Polvorón: la infancia difícil a los 40 años


Conociendo bien a Mariano, el manager de Willy y el tipo que mejor puede disimular haber tomado dieciséis cervezas, y conociendo a Willy por anécdotas y habiendo hablado algo con él, sabiendo dónde vivió el año pasado, etc., se me hacía difícil imaginarme cómo podía armarse un documental sobre Willy Polvorón, uno de los tipos más difíciles de catalogar en el rock nacional (hasta hablar de rock podría ser polémico). La cosa es que en cuanto me senté con Nadie en el Rojas, le dije: “macho, desperdiciamos una gran historia, se la dimos a otro.” En el fondo, muy probablemente, estabamos hablando de política pero también de Willy.

Para quienes no conozcan a Willy, pasen por su página y escuchen sus temas; difícilmente canta bien, difícilmente toca bien, difícilmente sus letras tengan algo más que una sensación que Palo Pandolfo describe de manera exacta en el documental “No sabés qué carajo le pasa”.

El documental de Gabriel Alijo - Sueños de Polvorón - está estructurado sobre la trastienda de la lucha del manager de Willy para sacar su tercer disco y para presentarlo en sociedad en un recital (el récord histórico de entradas vendidas por Willy era de 62). La cámara es casi transparente cuando van a buscar los discos y Willy se preocupa más por llevarse los de otras bandas que los suyos, cuando van al programa de la madrina artística de Willy, la negra Vernaci, cuando Willy recorre su Polvorines natal para una cadena más de la sucesión de asados y finalmente en la entrada de otro recital al cual van a volantear.

A pesar de esa transparencia, Alijo toma dos decisiones que parecen correctas y que le dan mucho ritmo a la historia. La primera de ellas es buscar un cierre de cada escena a través de lo bizarro del humor, de lo un poco ridículo de la situación. Es verdad que la historia es necesariamente graciosa o, por lo menos, graciosamente clásica; Mariano, el manager, mide algo así como 1.90 y Willy algo menos de 1.60. Pero que la escena termine con “Hay un montón de gente que compraría los discos de Willy… El problema es que no sabemos dónde están” parece transmitir algo que está en la misma historia pero que hay que desenterrar.

Ese algo tiene que ver con una dosis de ingenuidad que los protagonistas tienen y que el documental se encarga de poner en primer plano. La cámara llevando a Mariano a Obras y haciéndolo imaginar con qué tema abriría Willy; Mariano, sin esfuerzo, como si lo hubiera soñado ya mil veces, dice: La bicicleta. Willy afirmando que quiere traducir justamente “La bicicleta” al japonés porque a los japoneses les interesa mucho su música.

Esa ingenuidad tiene que ver con las aventuras de dos chicos disfrazados de 40 años que no se resisten a la caducidad del tiempo y de sus sueños, así como no quieren que pase el momento en que en el 99 Willy tocara como telonero de Los Visitantes y de León Gieco.

El Bafici 07 te tendría que esperar con las manos abiertas, Alijo.

5 comentarios:

Da* dijo...

ufa y requeteufa!!!! lloro por haberme perdido el evento...

angustiado dijo...

evidentemente me falta mucho para ser IN y estar en la pomada

angustiado dijo...

evidentemente me falta mucho para ser IN y estar en la pomada

charly.gr (Carlos Gradin) dijo...

Polvorón es una mina de oro desperdiciada...

Matías Pailos dijo...

¿Dónde se consigue esta gema de la filmografía nacional?