type='text/javascript'/> Mundo Playmobxx: Las Correcciones: la culpa en un bestseller no querido (parte 2)

16.2.07

Las Correcciones: la culpa en un bestseller no querido (parte 2)


De una manera cuasi natural, en todas las entrevistas que Franzen concedió respecto a Las Correcciones la pregunta obligada es por su propia familia: casi automatamente, cuenta la historia de los Lambert, una familia del Medio Oeste americano, y como no pudo hacerse cargo de un padre presa del Alzehimer.

Efectivamente, el pedido de biografía no es casual: la tensión de Las Correcciones está puesta en el rechazo del origen y el origen que te busca y seduce; la madre Lambert intenta juntar a sus tres hijos para reunirse en una última navidad; los tres hijos, con sus variantes, han abandonado y rehusado volver a la casa natal donde siguen viviendo sus padres.

Esa tensión entre el rechazo de ser un Lambert y de no ser un Lambert, de haber vivido lo que se vivió y no haberlo querido es, en definitiva, el signo de la culpa que atraviesa Las Correcciones. Así, no es casual la eleccción de tres hermanos por parte de Franzen: Denise, la menor, la cocinera de exclusivos restaurants, oculta a sus padres su sexualidad indefinida pero es la primera y más insistente en cumplir el deseo de su madre. Gary, banquero exitoso y casado con una esposa manipuladora, es, quizás, el que siguió más fielmente los ideales de éxito de su madre y las rígidas convenciones morales de su padre; sin embargo, no quiere tener algo que ver con su padre más allá de la decisión de internarlo de una vez y para siempre y sólo planea pasar lo estrictamente necesario en su casa natal. Chip es el hijo del medio y, claramente, el que no quiere volver; de hecho, pareciera ser el que va a ser capaz de evitarlo. Profesor universitario expulsado por acoso sexual, guionista sin resultados monetarios palpables, Chip decide aceptar una invitación de un extraño político lituano para trabajar allí en una vulgar estafa por Internet.

Llega la Nochebuena y Chip no aparece; los televisores sólo traen de Lituania imágenes que se parecen demasiado al 20 de diciembre argentino pero con el típico toque post-soviético. Si en Las Correcciones actuara Macaulay Culkin, Chip llegaría antes de las 12; sin embargo, llega la mañana del día siguiente. Y no sólo llega, sino que se queda; y no sólo se queda, sino que es el único que asiste a su padre hasta que éste finalmente ingresa en la demencia.

Tampoco es casual, que cuando Chip no vea otra escapatoria del derrumbe postsoviético más que cumplir con el deseo de su madre y aceptar, de alguna forma, su vida como Lambert, encuentre la forma necesaria de dar vuelta su guión y hacerlo vendible. En eso hay dos lecturas posibles; una, la que posibilita que Franzen sea un bestseller para toda la familia: que el aceptar el origen es la única forma de éxito: la otra, la que más me gusta, es que aceptando su origen Lambert, Chip no logra nunca vender el guión.



Como la esposa muerta o la casa quemada, así de vivo permanecía en su memoria el
recuerdo de la claridad mental y de la capacidad de acción. Por una ventana que
daba al otro mundo, aún alcanzaba a ver la claridad y ver la capacidad, sólo que
fuera de su alcnace, más allá de los cristales térmicos de la ventana. Alcanzaba
a ver los desenlaces deseados, ahogarse en el mar, un tiro de escopeta, lanzarse
desde una altura, todos ellos tan cerca, que se negaba a creer que había perdido
la oportunidad de procurarse tal aliviso.
Lloró sobre la injusticia de su condena.

5 comentarios:

Playmobil Hipotético dijo...

chabon, franzen, wolfe y vidal, si no me equivoco, en ese orden en un capítulo de The Simpsons. (Moe´N´a Lisa)

s dijo...

¡Hola! Estoy de vuelta para retomar mi hábito de la no-lectura que sé que tanto has extrañado. (Igual, yo estaba en París; no sé de qué me hablás.)

Melibé dijo...

Estoy teniendo una oleada frenética de charlas del msn posteadas. ¿Me pasas la contingentemente nuestra?

LPVD dijo...

y a vos no te da culpa escribir tanta bazofia?

Playmobil Hipotético dijo...

s: ahora que volviste te odio un poco menos. ;)
melibe: me fijo si la tengo contingentemente pero lo dudo absolutamente
lpvd: es de las cosas que menos culpa me da