type='text/javascript'/> Mundo Playmobxx: El pederasta del barrio

18.12.08

El pederasta del barrio


Una compañera de secundario era la heredera de una casa de sepelios y se decía que para entrar en la casa tenías que atravesar distintos tipos de cajones, desde los hechos para la gente del barrio hasta los fabricados artesanalmente para los que se habían ido del barrio. El oficio de velatorista (digámosle de alguna forma) debe adquirirse de esa forma; por herencia. Nadie quiere ser velatorista pero alguien lo tiene que ser, del mismo modo que Shylock no quería ser prestamista.

Eso debe conducir a que si uno es hijo o sobrino del velatorista de X calle, uno puede desarrollar una personalidad y unas preferencias independientes del trabajo, de forma que por ejemplo, tengamos un pintor dadaísta que por la mañana aparta viejos lacrimosos y cierra cajones, un mal centrojás que por la madrugada sirve café y un chofer de limusina fúnebre que de noche sueña que cae dentro de una tumba.

Sin embargo, como todos vivimos en sociedad, uno imagina que esas cosas se esconden en el trabajo. No pasa lo mismo con el velatorista pederasta de mi barrio. Hace algunas semanas, ahora que cambié el chino del barrio por el Eki, no deja de parecerme excesivamente extraño el cartel que está en la puerta de la casa de sepelios. “Si sus pequeños llegan a tener algún problema con un extraño a la salida del colegio o alguien los roba mientras vuelven a su casa, dígales que se refugien aquí, donde los cuidaremos y confortaremos.” El niño, por supuesto, encantadísimo de entrar y probar la mortajita en el cajoncito especial.

Ahora que llega la navidad, señores padres, ustedes se preguntarán dónde hago que mis hijos tiren la cartita para Papá Noel y para los Reyes Magos. Bueno, no se preocupe, porque el mismo velatorista ha puesto, al lado del previo anuncio, el siguiente cartel adornado con globos y cruces: “Chicos, chicos: entren y déjenle la cartita a Papá Noel y los Reyes Magos.”

(*) pic from here

3 comentarios:

mmmoira dijo...

Si Dios ha muerto, seguramente junto con él también han muerto Papá Noel y los Reyes, en cuyo caso es lógico que se los busque en una casa de pompas fúnebres.
Tu velatorista amigo no ha hecho más que asumir una realidad que al resto nos cuesta digerir.

Eric dijo...

Muy oscuro y muy sugerente.
Me gustó mucho todo, excepto la línea del final. Lo del chico en el jonca es genial.

Nacho dijo...

Los chistes del administrador de pompas fúnebres pederasta se apilan en gran número en mi imaginación. Un personaje genial, sin duda.
Abrazo