type='text/javascript'/> Mundo Playmobxx: 2666: II. El tiempo negado

24.4.06

2666: II. El tiempo negado


En realidad esta idea de comentar 2666 nació desde esta hipótesis de lectura bastante clara:
ninguno de los personajes tiene futuro en 2666.
Hay dos formas de entender esto: una, rápidamente desechable, dice que 2666 está narrado en presente o en pasado pero que nunca se habla ni en tiempo futuro y ni siquiera de las vidas futuras de los personajes; si fuera sólo esto no alcanzaría para decir que el tiempo se niega; en todo caso, sólo se está obviando o evitando una de las dimensiones clásicas del tiempo. La otra, que al menos me cuesta un poco más desechar, dice que no sólo se evita la dimensión del futuro sino que además se la destruye, se la niega; esto es, que los personajes no sólo no tienen futuro sino que además no pueden tenerlo.

El fantasma del padre de Amalfitano le dice que “tiene que ir acostumbrándose”; uno de los pocos momentos donde se habla de algo así como un futuro, Espinoza le promete a Rebeca, su novia mexicana, que volverá en un año y que se casarán y que se irán a vivir a Madrid.
“Pareció que la muchacha decía: sería bonito, pero Espinoza no la entendió.
- ¿Qué?¿qué? – dijo
Rebeca permaneció callada. “
Acostumbrarse implica repetir una misma acción, independientemente del tiempo en la que se realiza; el tiempo parece volver a repetirse cada vez que alguien realiza una costumbre; Rebeca se calla y no dice nada, por que no se habla del futuro, porque no se puede hablar del futuro.

Antes dije que la historia de Archimboldi era la madre patria y cada una de las historias eran sus colonias periféricas; acá habría que decir que la historia de Archimboldi es el meridiano de Greenwich, el que decide arbitrariamente si un determinado punto en el espacio está 6 horas adelante o 6 horas atrás.

Las cinco partes en las que la novela se divide tienen dos velocidades; una, la relativa a un pasado que alcanza con una velocidad crucero a un punto determinado – a ese meridiano – y, otra, donde comienza a detenerse, donde comienza a hundirse, en un pozo del cual no se sale. Ese pozo es la historia de Archimboldi. A medida que los críticos van acercándose a Santa Teresa, el tiempo se hace más lento, más denso, más desarrollado narrativamente; cuando Fate está a punto de ser testigo casual de un asesinato de mujer en Santa Teresa (es eso lo que hubiera pasado si no hubiera buscado a Rosa Amalfitano en la habitación, no?), el tiempo se detiene en un presente que parecería no ser capaz de convertirse en pasado. La historia de Amalfitano, que transcurre la mayor parte del tiempo en Santa Teresa, involucra una supuesta narración filosófica-abstracta-matemática donde el punto clave es colgar el libro de Dieste a la intemperie del viento desértico. Esa acción, que Pailós llevó a cabo con oscurísimos fines, es de las más oscuras de la novela: uno podría suponer que así como se busca que el clima del desierto ingrese en ese universo abstracto del libro de Dieste y lo vaya corroyendo, también se está buscando que el tiempo siempre cero que se experimenta en la matemática o en la filosofía contamine al mundo exterior.

Pero qué diferencia a 2666 de una novela de suspenso o policial, porque ahí también uno puede reconocer un freno progresivo a medida que nos acercamos a la historia principal, el crimen, el secuestro o lo que sea? Si sólo se pudiera reconocer ese freno, no habría esa negación del tiempo que quiero contrastar.

Una novela de suspenso suele tener algún suceso o algún indicio de resolución del conflicto; ese desatar de circunstancias – o, al menos, ese intento de desatar – libera a los personajes de la carga del misterio, de tener que llevar sobre sus espaldas la incógnita. De alguna forma, podríamos decir que ese liberarse de la roca del misterio, de la piedra del conflicto, les permite continuar una vida, modificarla, o seguirla igual, pero tener algún tipo de futuro.

En 2666 eso no pasa porque la posibilidad de resolución del enigma – en este caso, de los múltiples enigmas que se anidan en las periferias de la vida de Archimboldi – es completamente nula. Si yo no conté mal, se narran las muertes de 119 mujeres en Santa Teresa, algunas desapariciones, y sólo el cinco por ciento de ellas tienen algún tipo de esclarecimiento; en general, éste se relaciona con las típicas conexiones causales que se pueden establecer entre esposos despechados y borrachos y sus novias o esposas; en la mayor parte de los casos, por el contrario, tales conexiones causales no existen y, el esclarecimiento se ve impedido.

Eso parecería generar que la culpa se instale en toda la ciudad, en el espacio físico, en el desierto y no en algún chivo expiatorio, en alguna entidad concreta. Klaus Haas pareciera ser el único sospechoso que puede ocupar el lugar de chivo expiatorio, de ser el culpable que libere de la responsabilidad a toda la ciudad; sin embargo, aún estando encarcelado, los cadáveres siguen saliendo desde lo profundo de la tierra, desde los basurales, desde los patios traseros de las maquiladoras; la realidad misma de Santa Teresa parece rechazar la posibilidad, aún la más mínima, de redención, de liberación de las culpas. La parte de los crímenes comienza con el relato de un profanador de iglesias, básicamente un meón de iglesias, al cual la prensa denomina El Penitente; pero, claro, según Elvira Campos, la directora del manicomio de Santa Teresa, el Penitente sufre de sacrofobia, esto es, de la aversión a los objetos sagrados, especialmente de la religión del “enfermo.”; el propio instrumento católico diseñado para la redención se mancilla por alguien que hace penitencia; de alguna forma, la penitencia consiste en no redimirse nunca, en detener el flujo del tiempo en el momento del castigo, del pago de la deuda, pero sin terminar de pagarla jamás.

Al no poder existir esa liberación, el peso de los cadáveres hunde a la ciudad en un pozo cada vez más profundo, cada vez más oscuro. Como en las historias donde un niño cae en un pozo y la comunidad reza alrededor del pozo sin poder ver ni al niño ni al fondo del pozo, los lectores de 2666 parecieran tener acceso sólo al periodista que hace la crónica desde el borde del pozo, pero sin saber nunca qué hay dentro, sin conocer el fondo del pozo o, incluso, sin saber si existe algo así como un fondo del pozo.

Esa culpa, distribuida de manera universal y colectiva, entre los personajes y los habitantes de Santa Teresa, permanece como un pecado que no se puede expiar, como la razón por la cual no existe ningún futuro en donde la vida sea mejor, ni ningún futuro donde haya redención; Santa Teresa es lo más parecido a un infierno del cual uno nunca va a poder salir, donde cada hora es idéntica a la otra, donde nuestro pasado es la causa por la cual debemos soportar nuestro presente y la causa por la cual este presente siempre será presente.

2666 es una novela donde el futuro no tiene lugar, donde ninguno de los personajes puede pensar en próximas vidas o en próximas cosas a hacer, en proyectos, porque el peso de la culpa detuvo el flujo temporal; porque la fecha 2666 no es más que un símbolo del cementerio donde estarán todos los personajes de la novela, porque es el futuro donde todos estaremos muertos; y principalmente, porque quien escribió 2666 fue Roberto Bolaño, alguien que, al mismo tiempo que diseñaba la novela, sabía que iba a morirse, que no podía pensar en términos de futuro.

16 comentarios:

Matías Pailos dijo...

Hace poco leí en el Diario de Gombrowicz algo que él decía a propósito de los grandes artistas, o de las grandes obras. Decía que aquellas, estas, tenían que desarrollar su propia visión, sus propios gustos y modos, sus propias formas de vida y juegos de lenguaje, pero sin olvidarse que hay un mundo allá afuera. Un mundo contra el que se posiciona la propia forma de vida, un mundo antagónico o cooperativo, o competitivo con ella. Un mundo antagonista con el que luchar, con el que ceder, al que imponerse -pero siempre con esfuerzo.
Algo así serían Morini y Norton para Bolaño. El futuro de Bolaño, el de Santa Teresa, el de 2666, es negro, es inexistente. Pero Norton y Morini tienen un futuro. Y un futuro amoroso. Lo más parecido al paraíso en la Tierra. Algo así como el futuro posible contrario a la visión de Bolaño, incorporado como anticuerpo a 2666, que solo la engrandece.

Salgado Boza dijo...

El sinvergüenza de Pailos hace que nos enfrentemos en la Cordillera de los Andes. Yo no sé qué le pasará, quizás vos sí.
Voy a leer con atención este texto.
Con atención.
Sí.

Libélula de Acero dijo...

Que desilucion!
yo creyendo que era el único playmobil del mundillo web
Hay otro, y es argentino!
http://pachalocura.blogspot.com/

claro, ud tiene mas encriptacion, y eso es bueno... no?

Playmobil Hipotético dijo...

Como escribí antes; en última instancia Morini tiene futuro, es verdad, pero por qué? por qué hay un momento donde comienza a ser el menos interesado en Archimboldi; dentro de él, comienza a surgir otra cosa, el amor por Peletier; aún cursi, es eso lo que le permite escapar de las negaciones, de la imposibilidad de futuro.
RSB: Es que Pailos tiene un fuerte componente de luchador de sumo y de relator de luchas de sumo; dado que no es ni gordo ni japonés, intenta enfrentar a cualquiera con cualquiera para que en su mente, ciertas imagenes de gordos semidesnudos aparezcan.
Che, gracias por pasar.
libelula: y las fotos están mejor!!!1 buahhhh. me voy a encriptar en este @

Libélula de Acero dijo...

Le estoy descontracturando el comentario de 2666, y es de puro jodida que soy no mas. Me recorrí todo cabildo, padecí por tres horas la feria del libro y no doy con detectives salvajes.
Volviendo a su competencia blogística (blogera?), sus fotos (Facundo) son mas lindas, el otro tiene playmóbiles trepadores de señoritas. Solo eso. Si de eso se trata, le armamos una campaña para conseguirle modelo y listo! a trepar se ha dicho!
Eso sí, Ud siempre será el primero que colgó un playmobil con onda. Al menos para mi. Copiar a alguien más sería... poco sentador para ud..
(Igual lo de la modelo lo podemos hacer lo mismo)

Playmobil Hipotético dijo...

libelula, sea jodida que me divierte. Gracias por lo de la onda y cuando me avise preparo el set con las càmaras y todo para que venga la modelo. Tengo unas copas de vino donde van muy bien los playmobiles

Playmobil Hipotético dijo...

ah,otra cosa, magdalena, perdon por la busqueda infructuosa de los detectives; eso es, claramente, otro de los predicados del bolañismo. Ahora, el lunes vi dos ejemplares nuevitos en Libreria de la mancha, corrientes al 1800 antes de llegar a callao (viniendo desde abasto).

nadie dijo...

¿Puede creerse en algo así llamado futuro? Sí, claro. De hecho existe. ¿Podemos creer en ese tipo de existencia que todavía no es, que cuando es ha dejado de serlo y que prontamente se transforma en su antónimo? Sí, claro, se llama paternidad. Mirrors and fatherhood are hateful.

Mumiç dijo...

muy interesante. Increiblemente hay que releer 2666

Libélula de Acero dijo...

Perfecto!
Partiré mañana en su búsqueda, si es que Matías P. no me lo ha robado aún.
En cuanto a la modelo, vamos diciendo los requisitos para empezar el casting. Conoce a alguien que se ofrezca?
Ve? sigo siendo jodida. Los planteos existencialistas de su blog aumentan y yo sigo pensando en cortarle la onda!
No tengo arreglo.
Oiga, igual Zedi, gernandes, etc, podrían ayudarlo a remontar no?

pim dijo...

saqué un fotoloco y te puse entre mis danieles links porque tu blog me cae bien y vos me caés bien y porque me place.
adiós, encanto.

Playmobil Hipotético dijo...

nadie: otra forma de decirme que nos tienen de hijos. mierda.
pauvre: gracias por pasar. nunca habria que dejarlo de leerlo pero aburrirìa.
libelula: hay dos restricciones: una, estetica; la segunda es que acepte.
Pim: merci, merci. despues la saludo por esos lados

Zedi Cioso dijo...

Excelente lectura de 2666. Bolaño mismo afirmó que el infierno era como Ciudad Juárez "que es nuestra maldición y nuestro espejo".
Quiero decir más, pero me voy a tomar mi tiempo porque este post impone respeto y reflexión.

Playmobil Hipotético dijo...

zedi: gracias.
Hay diez millones de claves; falta un último post donde termino diciendo algo sobre eso. yo creo que más que valiente - como decía de buen amigo que es Pailos - es suicida un intento de reconstrucción racional de 2666; no tanto porque no tenga una lógica interna sino porque es totalmente difusa. no sé. Igual, muchas gracias y pase cuando quiera que acá siempre se lo recibe bien

Zedi Cioso dijo...

Paso seguido y me quedo a tomar unos tragos porque me siento como en casa.

Amalfitano dijo...

OIGAN, HAY UNA LECTURA DISTINTA Y PASO A PASO DE 2666 EN www.planeta2666.blogspot.com, REALMENTE ME IMPACTÓ. BUEN BLOG, SEGUÍ.