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20.7.06

Ningún lugar sagrado o la búsqueda de recursos

En el blog vecino y amigo del Mate Tuerto, hace algunos meses justificaron diversas justas deportivas que tenían como premio máximo de Rodrigo Rey Rosa, alias triple R. Aún sin haber participado y aún sin haber querido participar si hubiera estado en ese momento, el nombre de Rey Rosa comenzó a instalarse en mi cerebro, casi como un tumor que va a empujando los otros elementos para ganar su propio lugar. Así, mientras iba a La Giralda para que me echaran nuevamente – lo cuál, debo confesarlo, no ocurrió – e ir a ver a Woyzeck, me descubrí pensando en Rey Rosa y en cuanto bajé la vista ví Ningún Lugar Sagrado de RRR en una generosa oferta de 4 pesos. Miré al costado y atrás para ver si Zedi Cioso, Pailos, o Zatoichi o Cobiñas corrían desesperadamente a quitarme de mis garras el ejemplar en cuestión pero o son muy lentos o estoy un poco paranoico.

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Ningún lugar sagrado es una serie de cuentos centrados principalmente en Nueva York, lugar donde vivió algunos años RRR. En algún punto, lo que más llama la atención del libro es la riqueza de RRR en una búsqueda experimental de los recursos para contar que sin embargo, se ciñe no a los requisitos externos de pertenencia a una vanguardia sino a ciertos aspectos del género policial.

Ningún lugar sagrado se cuenta como una serie de conversaciones telefónicas y de sesiones de terapia donde sólo escuchamos la voz del “paciente” y nunca la voz de la psicológa; Video es una especie de selección de las 139 cintas de video que RRR vió en Nueva York, todas ficticias; Hasta cierto punto, reproduciendo la técnica de anulación de la voz de Ningún Lugar Sagrado, consta de una serie de cartas que decrecen en intensidad: desde la amistad más sincera con que comienzan las cartas hasta la negativa a recibirla en su casa; Negocio del Milenio es también una serie de mails no contestados donde un recluso propone misteriosamente un negocio al gerente de las Cárceles Lucrativas que le permitiría resolver el problema económico de las prisiones.

La escritura de RRR es, a pesar de ser cuentos, terriblemente sintética y, sin embargo, eso no es un obstáculo para que la historia que se cuente sea menor: esa anulación de voces que se ve en varios de los cuentos de Ningún Lugar Sagrado podría tener que ver con esto: con mantener la premisa de no multiplicar generosamente un universo que ya está cerrado por sí mismo y desde el comienzo, es decir, desde la idea primigenia del cuento. De hecho, uno de los cuentos donde es más difícil reconocer a RRR es Elementos, donde, al mejor estilo lynchiano, se desdobla un personaje que es acompañado por numerosos personajes secundarios y donde los móviles del misterio se hacen un poco oscuros.
- Papi – me dijo -, antes de morirme, quiero saber lo que es el sexo.
Levanté las cejas y tragué saliva y se me cortó la respiración. Habría oído
algo en la escuela, pensé, era lo natural. Me pregunté fugazmente si no había
fantasmas pornográficos flotando todavía en la Calle 42. Recordé al ratón
Mickey, a Pluto, a Clarabela.
Dije que se lo explicaría. Miré el reloj que
estaba sobre el televisor.
- ¿Cuándo? – preguntó.
- Ya son las siete,
cómo corre el tiempo – le dije – Desde luego, hoy no.
Hizo una mueca
- Sí – dijo – ya lo sé, comienzo a sentir los temblores.
La acompañé a su
cuarto, le puse el pijama y la acosté. Le di a tomar sus medicinas.
- La luz. – dijo.
Apagué la luz, y nos quedamos juntos en la penumbra esperando
los ataques.

4 comentarios:

Matías Pailos dijo...

RRR es evidentemente un genio. No leí NLS, pero sí leí 'Cárcel de árboles', que contiene dos novelas y dos libros de cuentos (todo lo publicado por RRR hasta ese momento). La nouvelle 'Cárcel de árboles' es, probablemente, la más extraña y filosóficamente relevante de las que he transitado en mi vida. 'El salvador de buques' suma a lo extraño un supramundo o submundo de divinidades o de locura. 'El cuchillo del mendigo' es un gran título y poco más.

nadie dijo...

Y como PH intertextualiza a "Un set por Rodrigo Rey Rosa" uno va y se mete; y descubre que en otras reposeras, tal vez un poco mas pileteras que la mía, alguien lee El Caos de Wilcock. Esto es tangencial; pero son ellas las rectas mas divertidas de los relatos.

Playmobil Hipotético dijo...

mp: si, tengo que ver como carajo los consigo
nadie: comparto totalmente que lo divertido està ahi, en una reposera piletera.

Gonzalo Hernández Suárez dijo...

Gracias por permitirme conocer a RRR. Conseguí "La niña que no tuve", lo imprimí, lo leí, lo releí, después lo volví a leer en público. Cada vez sonaba mejor, o, en el mismo sentido, peor. Notable autor.