type='text/javascript'/> Mundo Playmobxx: Los raros de Tamarisco Ed

12.8.06

Los raros de Tamarisco Ed


Los cuatro sentados ahí, leyendo versiones extendidas, flanqueados por Mi Tortuga Montreaux y por unos sonidos entre chinos y otros de película muda – puede ser que no lo fueran de esto último, pero yo había llegado tarde por ver a Buster Keaton – no parecían raros, ni siquiera bajo esta descripción de la velada – con sus prolegómenos y sus apéndices – hecha por el sempiterno compañero de aventura Pailos (somos dos Sancho Panza y ningún Quijote).

Sin embargo, cuando uno lee Hojas de Tamarisco, el libro colectivo de cuentos con el que inauguraron la Editorial, uno tiene una sensación parecida a la de nuestros primeros encuentros con gente que nos dice que no se toma colectivos impares; la necesidad de preguntar por qué.

Llegar a otro miércoles de Vanoli cuenta un rito en la playa veraniega, sin extrañamientos más que para el lector que se ve envuelto rápida e involuntariamente en un clima de cotidianeidad burocrática de buscadores de huesos humanos. Uno es llevado a aceptar eso sin mayores problemas; pero en el medio, la tensa relación de una pareja descubre la pregunta: ¿por qué, cuando el gesto parece ser romántico y la relación entre ellos de hastío –, uno de ellos se come al otro?

Otras fotos de mamá de Bruzzone cuenta la historia de un hijo de desaparecidos buscando datos y fotos sobre su madre; en vez de sobrecargar las tintas ideológicas o políticas, Bruzzone decide crear imágenes altamente cinematográficas (la llegada de una mujer empapada por la lluvia, el protagonista escuchando a oscuras el ruido de la lluvia, el toldo bajo el que se cobijan los sorprendidos) en donde la actividad del hijo es recordar; no recordar lo que quiere recordar, sino recordar lo accesorio, lo instrumental que puede llevar a recordar lo que se quiere recordar – un poco como cuando uno desanda el camino hecho en la casa para recordar dónde están esas putas llaves. Siguiendo un rito propio, el protagonista se emborracha solo. ¿por qué acá lo hace con quien no puede, casi por definición, comunicarse?

Un acto de fe, de Sonia Budassi, tiene dos historias: una, la que ocupa la mayor parte del cuento, la de una universitaria en Estados Unidos enredada en la inestabilidad crónica, en pedidos de subsidio, en prejuicios, distintas obsesiones propias y otras vicisitudes propias del ser extranjero; la otra, que asoma cada tanto y que viene a justificar la rareza: una mujer joven, autodefinida como hermosa pero no hermosa de modelo, se enamora de un travesti. Abigarrados psicoanalíticamente – o psicopáticamente? - por la curiosidad de desarmar la ambigüedad inherente a la situación, el pasado de la protagonista se torna potencialmente apropiado – aunque siempre incompleto – para preguntarle: ¿por qué una chica se enamora de un travesti?

Tréboles de Violeta Gorodischer es, quizás, un texto más medido – o con una historia más clásica – que los anteriores y, probablemente por eso, la respuesta a la pregunta sea más fácil. Un matrimonio tiene un hijo, Luisito, quien siempre juega solo en el terreno baldío de su casa. Hay varias respuestas teóricas a ¿por qué un chico siempre juega solo?; a diferencia de los otros textos, Tréboles no tiene su mejor parte en buscar la respuesta, sino en la respuesta misma. El padre de Luisito golpea a su madre y mantienen una relación que va desde el desprecio hasta el odio. Sugiriendo mucho más de lo que se muestra, VG construye un clima violento, depresivo y de encierro que contesta a buena parte de lo que uno se puede preguntar.

Manos ajenas intentan sujetarla, pero ella, ahora, sólo piensa en gritar y
gritar hasta perder las fuerzas y marearse y caer al suelo del patio para ver,
desde una posición horizontal, las hojas del limonero que se mueven tranquilas,
en el silencio de la mañana.

Preguntas, preguntas, preguntas. Se cayó yerba y agua caliente sobre Hojas de Tamarisco, lo colgué del balcón de un séptimo piso, lo sequé al sol, lo agarró un relámpago, se puso en contacto con Marte nunca antes tan cerca, soportó la deliberación de los pasajeros del 65 acerca de si el colectivo tenía que pasar o no la barrera baja del tren. Lo resistió. Otra buena razón para conseguirlo.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

No estoy de acuerdo con gran parte de tus apreciaciones, mas alla de que hay cuentos que me gustaron mas que otros, por un lado si veo que hay cierta rareza en todo. Pero el sistema de las preguntas no me parece el mejor. Creo que las que marcas, en muchos casos no son los ejes de los textos. Saludos
Matias

Mavrakis dijo...

Nadie se atreva a tocar a mi amigo Playmobil.

nadie dijo...

qué pasa conmigo?

Playmobil Hipotético dijo...

matìas: que marcas no son el eje del texto? es verdad que siempre es arbitrario querer unir cuatro textos de cuatro autores diferentes y que siempre va a ser algo bastante forzado. El punto es si eso forzado da cuenta de alguna parte del texto o de ninguna. Nunca de todo el texto. Saludos.
Mavrakis: gracias, gracias, unidos aun cuando vencidos. como correpsonde.
nadie: me estás tocando y me parece que no da

Flavio Pedemonti dijo...

Ando en trenes y colectivos (pares, impares y otros conocidos por motes como "la costera" antes que por su 338 estampado en azul) leyendo un Rey Lear; he recibido recientemente como regalo y lo he puesto en un primer puesto de próxima (re)lectura El hombre que fue Jueves; ver que otros pertenecen al grupo de lectores del anti-canon me hace, primero, descubrirme del lado del canon, luego, desear estar del otro lado. Descubro que eso requiere de una construcción alternativa que se vuelve canónica y claustral, de erigirse a partir del otro. Ya no puedo dejar de ser lector del canon. Dadme un Ulises, y con el filo de hoja rasgaré mis ojos negros.

Matías Pailos dijo...

Su sistema de preguntas tiene el mérito de ser una aproximación original a los textos. Tiene otro mérito: se los toma en serio.
Dejo los deméritos para otros.
Así que colgando libros... primero vino Duchamp. Después, Amalfitano. Ahora, fatalmente, le toca el turno a un hipotético Playmobil.

Anónimo dijo...

Enjoyed a lot!
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