type='text/javascript'/> Mundo Playmobxx: The enforcer, o cómo lograr la tensión en un policial con el asesino encarcelado

30.11.06

The enforcer, o cómo lograr la tensión en un policial con el asesino encarcelado


A diferencia de otros policiales, donde la mayor parte de la película trata acerca del descubrimiento de un asesino o de la persecución de ese asesino, The Enfocer, con el gran Bogart, ya tiene solucionado desde el vamos ese problema.

El asesino, en realidad, el líder de una organización dedicada a los asesinatos por encargo (sin motivo, no hay forma de dar con el criminal), está tras las rejas desde hace unos días. Sin embargo, la única forma de hacer justicia – en términos norteamericanos no progresistas, de mandarlo a la silla eléctrica – es que se cuenten con evidencias irrefutables de su culpabilidad. La única evidencia disponible es la básica para desbaratar cualquier organización mafiosa: el viejo y odiado soplón, buchón, canario, botón.

Bogart, el fiscal que lleva adelante el caso, tiene al soplón encerrado pero éste finalmente muere enfrente de sus ojos. Siete horas restan hasta que el líder de la banda sea liberado sin pruebas en su contra. Hasta que finalmente, Bogart larga las frases mágicas que conducen el ritmo de la película: “Ever have a tune running through your head and you can't remember the words?

La cosa es que Bogart recuerda la sensación de haber oído algo en las investigaciones previas que podría servir para incriminar al asesino. A través de flashbacks, la película cuenta los hechos desencadenantes de la investigación, tratando de que Bogart se dé cuenta dónde estaba el problema, dónde estaba lo que no vió pero tiene la sensación de tener que haber visto.

¿Lo logra? Obviooooooo. Si no no sería Bogart.

3 comentarios:

s dijo...

No leí el post pero su título me empuja a hablar al pedo: "The Enforcer", así se titulaba el libro sobre Ratzinger que traduje. Yo quería pasarlo al castellano como "El Matón [del Vaticano]", pero Lucas pensó que no era del todo correcto. Al final dejamos "El Guardián", creo, sin embargo, sigo pensando que "El matón" era de lo más atinado.

Playmobil Hipotético dijo...

hable al pedo nomás. Pero qué llamativo querer traducir the enforcer como el matón; toda una teoría de filosofía política puesta ahí, en una mínima palabra; porque en general, y la peli va de eso, en inglés "enforce" o "enforcement" se usa para hacer cumplir, en especial, para hacer cumplir la ley. Por eso le digo que si usted quiere traducir hacer cumplir la ley por el matón, tiene toda una filosofía política por detrás. Filosofía política. Debe ser la primera vez que menciono esa siniestra combinación de términos en este blog. Mierda, a pedazos se cae esto.

Jean-Jacques dijo...

No es mi deseo, es algo fáctico. Recuerde que hablamos de Ratzinger...
Por otro lado, sin cruzar el Atlántico, dígame si se sentiría muy incómodo -de nuevo, no piense en el deber ser sino en eso otro- llamando a un policía "matón" -evite hacerlo en presencia del matón en cuestión si lo hace, porque ahí sí que le resultará incómodo.
Por último, una aclaración. El término alude, es cierto, a hacer cumplir la ley, pero por la fuerza, y en ese caso, el que hace éso, en mi filosofía política*, es un matón, claro que sí.
Respecto de lo otro, sin dudas: es el acabose; pero a mí me gusta igual su blog en ruinas.
Lo quiero, Playmobil.



*Sé que Ud. y O.G. manejan mi corpus político.