type='text/javascript'/> Mundo Playmobxx: razones para estar solo III

21.1.09

razones para estar solo III


Finalmente, nos encontramos un día a la noche. Después de lo que parecían muchos tragos, fuimos a ver alguna banda ignota. En el auto, se confirmaba la idea de que todo era demasiado familiar: prender el cigarrillo del otro, aprender a usar el stereo del otro, cómo abrir la cerradura dañada de la guantera, etc. Durante la banda ignota, algo se debatía internamente: por qué me gustaba más la que tocaba el saxo? Por qué me la imaginaba más a ella - un poco más desconocida que esta - como mi compañera de vacaciones, como la persona que podría contarle algo quizás más relevante que la diferencia entre la yerba uruguaya y la argentina, entre las formas de hacer el mate, con sus ventajas y defectos de cada una?

De todas formas, su necesidad de socialización era mayor a la mía; hablar con el cantante de la banda ignota, esperar que saliera el guitarrista, pedir otra cerveza cuando el lugar claramente estaba cerrado. Algo parecido a la vergüenza se asomaba mientras del otro lado la amenaza constante de redoblar la apuesta, del si te vas a asustar ahora, no sé cómo vas a hacer después.

Uy, mirá, están sacando una pizza del horno. Pero es para la gente del bar que, por cierto, ya está cerrado. No. Yo le pido. Y entonces, el pedido que no es satisfecho pero que, sin embargo, termina siendo peor que si lo hubiera sido: porque entonces llega el insulto en público, el gesto de violencia en contra de lo inevitable.

De ahí en más todo se hace irreversiblemente progresivo, como si todo intento por detener el movimiento sólo ayudara a incrementarlo. Nos vamos a Mar del Plata el fin de semana que viene? ¿No tendríamos que coger primero?¿no tendríamos que tener un mínimo más de precaución? No, claramente no, porque, cada minuto que pasaba parecían dos semanas normales porque lo divertido, en el fondo, era la imposibilidad de detenerse a pensar siquiera un segundo, ni siquiera los segundos en que estuvimos a punto de chocar contra tres autos distintos. Entonces, sí, vamos a Mar del Plata, total siempre hay tiempo para decir que no.

Ya son las cuatro de la mañana y el único intento por llevar esta noche a una cama sólo fue respondido por las ventajas que tendría buscar un hotel en Santa Clara del Mar y no en Mar del Plata. No pensar equivale a esto? No es al revés? Llegamos al bar donde siempre está el señor al final de la barra que provee de una única sustancia y no hay nadie; o sí, hay alguien pero es increíble que sea él, que sean ellos.

Es R.E.M. entero. Todos, no falta uno y a los treinta segundos estamos saludando a uno que aparece en los videos pero que no es Stipe y que tampoco sabemos qué carajo toca, pero sí aparece en los videos. Una de las grandes ventajas de estar borracho es que uno cree saber idiomas lo cual no asegura la comunicación verrbal pero sí la comunicación del estado de quien habla. En algún momento estoy contándole a nuestro más nuevo amigo que estuve escuchando a Woody Guthrie, él me habla del sur de Estados Unidos y apenas empiezo a articular otra palabra, ella me dice: cállate y comienza a hablar. El rockero desconocido me mira y con un get used to it, pregunta cuánto tiempo hace que estamos juntos. Ella tiene que dejar de hablar para procesar la pregunta y dice second date y el rockero dice ooh this is love, so y ella dice sí, claro y me siento como si ya tuviera que salir a caminar con el frac por el medio de un largo pasillo.

Salimos del bar y esto ya se parece cada vez más a una sit com porque el señor que siempre está al final de la barra acaba de venderle todo al amigo de ella que está subiéndose los mocos apostado contra un auto; no está subiéndose los mocos, está rompiéndose el tabique pienso, y rápidamente tengo que de dejar de pensar por que ahora no sólo somos dos los que nos vamos a ir Santa Clara sino tres porque él también viene. Primero me pregunta si tengo algo y aunque estoy tentado de señalarle los restos en la nariz, sé que no sería una buena imagen para el amigo de mi novia de hace dos años, que acaba de ir al baño. Él, como si hubiera estado esperando desde el comienzo de la película ese mismo instante, como los guardianes del portal que aconsejan y previenen al héroe antes de su derrotero, me dice. Loco, es muy linda pero está completamente loca. Se mete con todo. Cuidate. Tendría que pegarle o no, cómo le va a decir eso a mi esposa, a la madre de mis hijos que ahí, justo justo, sale del baño y con un nuevo plan que no implica decirle a mi guardián del portal personal que no vamos a ir los tres a Mar del Plata.

El auto sale disparado y oh, esposa mía, tan tradicionalista, tan virginal e inocente, finalmente decide llevarme a su casa pero con la promesa de no coger. No importa, querida, total los diez años de pareja que llevamos ya me han sacado totalmente las ganas de tener sexo contigo, si tan sólo pudiera ver una foto de mi novia de la adolescencia, de esa saxofonista tan talentosa. Frenamos rápidamente porque aparece el único kiosco abierto a las seis de la mañana y antes de bajarme, le doy un beso. Y luego añado:

Te quiero.

El kiosquero no parece entenderme. Me dice que es por que me la quiero coger – pero si yo acabo de prometer… - me dice que soy un psicópata emocional, me dice que soy un pelotudo – y ahí todos estamos de acuerdo – y yo miro hacia la izquierda, una calle larga, oscura, sin obstáculos en la vereda que me guiña el ojo invitándome pero suena la bocina, dos, tres veces y vuelvo al auto, a recibir el peso de los años que han transcurrido esta noche, que ni siquiera está cerca de terminar

(*) pic from here

8 comentarios:

valeria dijo...

Ja! Muy bueno!

Matías Pailos dijo...

buenísimo cómo lo estás escribiendo. Bastante menos clásico (pero más beatnik) que lo habitual. (Sacrificás claridad por otra cosa -fraseo musical expresionista... ponele-, y vale la pena.)

julieta dijo...

coincido con MP.

pero posteá más seguido!!!

Cece dijo...

Esta historia me da terror. La mina parece nada interesante pero capaz de cualquier cosa. Y tu afán morboso de ver hasta dónde llega la situación... eso está bueno, aunque no me gustaría estar en tu lugar.

Y yo que pensé que los playmobiles tenían la vida resuelta desde que salían de fábrica.

Saludos!

Liro dijo...

ei, muy bueno. Me pregunto porque a veces nos quedamos en esas salidas de a dos que van al muere desde el primer momento.

julieta dijo...

y??? mejor que terminés antes de que te vayas de vacaciones, eh! o nos vas a dejar colgadas/os con el final para la vuelta??? ni se te ocurraa!!!

Old Fashioned dijo...

La historias de psicopatas atraen mas psicopatas.-

Playmobil Hipotético dijo...

valeria_ gracias pro la visita
MP: bueno, igual todos conocen como es la historia de verdad... no porque me haya pasado efectivamente, no? porque todo esto es ficción, sabemos.
julieta: en eso estoy; ahora escribo.
cece: nunca había pensado eso de los playmobiles pero sí, tenés mucha razón.
- Qué vas a hacer de tu vida, playmobil?
- Esperá quie me fijo en la caja... a ver.... sí, me tocó sheriff. Y a vos?
LIRo: gracias por pasar. Creo que por que siempre queremos saber que es lo peor que nos podría pasar
OF: estoy totalmente de acuerdo; es más,a que no sabes por que lo escribo?